INTRODUCCIÓN
CÓMO ENTENDER LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN
En nuestra educación el cambio cualitativo es asunto de cada escuela, de las personas que ahí trabajan, y de las relaciones que éstas establezcan entre sí, con los alumnos y con la comunidad a la que sirven.
La función de la educación es crear seres humanos de calidad; pero este objetivo se ve afectado debido a que, si bien en términos cuantitativos el sistema educativo se mantiene e incluso crece, cualitativamente la educación se deteriora, y por lo tanto, el sistema educativo estará lejos de cumplir su cometido.
La calidad que estamos buscando como resultado de la educación básica debe entenderse claramente como su capacidad de proporcionar a los alumnos el dominio de los códigos culturales básicos, las capacidades para la participación democrática y ciudadana, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas y seguir aprendiendo, y el desarrollo de valores y actitudes acordes con una sociedad que desea una vida de calidad para todos sus habitantes. Como lo establece la Declaración de Educación Mundial para Todos.
La educación verdadera es la que ocurre en el interior de cada sala de clases, en cada plantel educativo. Su calidad depende de las relaciones que se establezcan entre las personas que ahí laboran, con los alumnos y con la comunidad inmediata a la que sirven. Por eso la calidad de la educación solo podrá mejorarse en la medida en que se generen desde cada plantel educativo, de manera participada y compartida, las condiciones que ese plantel necesita para lograr resultados de calidad, es por ello que no se trata de hacer grandes cambios, sino muchas pequeñas mejoras en todas las áreas, en todos los procesos, con la participación inteligente de todos.
Referencia:
Schmelkes, Sylvia. (1992) Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (1ra Ed.) México, D.F.: OEA/SEP
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